Mariposas en el estómago

¿Por qué las mujeres (a veces) nos enamoramos solo de los hombres que nos tratan mal?

Es como si tuviéramos un radar para detectar a los capullos e ir directas a obsesionarnos con ellos. Al menos, yo lo tengo. Un radar bien grande, con wifi y todo.

Ya puede aparecer un alma cándida en forma de hombre sensible, educado, que bebe los vientos por ti y que te llama a todas horas…para que tú sólo sientas ilusión extrema cuando te dan una de cal y otra de arena.

Luego decimos que queremos amor, que queremos romanticismo y  nos quejamos de lo malos e insensibles que son los hombres.

¿Será que solo queremos lo que no tenemos? No siento que en la mayoría de los casos, seamos tan caprichosas, aunque de todo hay en la viña del Señor. Desde mi más humilde opinión, como psicóloga y como mujer adora-capullos-habitual, he llegado a encontrar el verdadero motivo por el cual preferimos estar pendientes de aquel hombre que solo nos da migajitas de amor, que de aquel que nos idolatra. Y el motivo es…que no sabemos lo que es el AMOR.

Sí, el AMOR con mayúsculas. Esa emoción que mueve el mundo con pasión, con madurez, sin un atisbo de sufrimiento. El sentimiento de paz y armonía. La fluidez de lo fácil, de lo que naturalmente encaja. El sentirse amado y amar, sin expectativas, sin condiciones, sin tantísimo esfuerzo. Para mí,  eso el AMOR.

Y algunas de nosotras medimos cuanto es el amor que sentimos por alguien en función de cuenta dependencia sintamos por él. Cuanto más ansiosa esté de que me escriba un whatsapp, es que más amor siento por él. Cuanto más sufra, le añore y le eche de menos, más enamorada estoy.

¿Cómo hemos podido llegar a confundir el amor con la dependencia? ¿El amor con la obsesión? ¿el amor con sufrir?

Está programado en nuestras cabecitas femeninas que nada es gratis. Que sentirse amada es algo que hay que ganarse y no un pleno derecho que tenemos por el simple hecho de haber nacido. Culturalmente nos han hecho creer en el esfuerzo. En que hay que ganárselo. Y una especie de masoquismo nos ha invadido al creer que cuanto más  se sufra por amor, más amor verdadero es.

Si siento un amor cálido, maduro, responsable, estable, suave, tierno, seguro y no me subo a la montaña rusa del enamoramiento más ondulado, es que no es verdadero amor.

Por lo que a mí respecta, apago mi radar y ni intento venderlo en walapop, nadie se merece algo así.

Cambio todas mis noches en vela. Todas mis llamadas no respondidas. Todos mis gritos en silencio pidiendo amor. Cambio los plantones. Cambio todos los desprecios. Cambio toda esa incertidumbre. Lo cambio todo, por el verdadero amor, pura paz y tranquilidad.

Mira que me gustan las mariposas, pero me hacen daño cuanto  vuelan encerradas en mi estómago esperando que ese chico me de unas migajas de eso al que muchas llamábamos erróneamente, amor.  Ahora, dejo volar esas mariposas libres, hacia el verdadero AMOR.

 

Gracias por leerme hasta el final.

Con AMOR,

Teresa Salgado

637 46 41 49

 

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